LA OTRA MUJER

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre; porque guirnalda de gracia son para tu cabeza, y collares para tu cuello.
Proverbios 1:8-9

Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.
– Tú sabes que la amas -me dijo un día- , tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo .
– Pero yo te amo a ti – protesté.
– Lo sé, pero también la amas a ella.

La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hacía unos cuantos años;
pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé para invitarla a cenar e ir al cine.
-¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? – me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche, o una invitación por sorpresa es indicio de malas noticias.
– Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo
– le respondí. Los dos solitos, ¿qué opinas?
Reflexionó sobre ello un momento.
– Me gustaría muchísimo -dijo.

Ese viernes, mientras conducía para recogerla después de mi trabajo, me encontraba nervioso; era el nerviosismo que antecede una cita, y por Dios, cuando llegué a su casa, vi que ella también estaba muy emocionada.

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas; su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
– Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy emocionadas -me comentó–, mientras subía a mi automóvil, -No podrán esperar a mañana para llamarme y escuchar acerca de nuestra velada.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor. mi madre se aferró a mi brazo como si fuera la primera dama de la nación.

Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían los grandes caracteres.
Cuando iba por la mitad de la lectura levanté la vista; mi mamá, sentada al otro lado de la mesa, y sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
– Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño. ¿Recuerdas?
– Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor – respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinaria; sólo ponernos al día uno con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.
– saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitarte
– dijo mi madre .

Cuando la llevé a su casa, la besé y la abracé.
– ¿Cómo estuvo la cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
– Muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imagine – le contesté.

Días mas tarde mi madre murió de un infarto; todo fue tan rápido que no pude hacer nada.
Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía:
“la cena está pagada; estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa; jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo!”

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tus seres queridos; dales tiempo, porque la vida pasa para todos. Y recuerda siempre: el tiempo no se puede regresar.

Querido amigo, y ¿Como está tu relación con tu querida madre?, espero que la puedas disfrutar con vida aún. No tienes idea lo duro que es vivir sólo con el recuerdo de la mamá, pensar cada día lo feliz que sería hablar con ella, mirar sus hermosos ojos, su dulce mirada, nada ni nadie en el mundo te va a mirar con ese amor. Al pasar los años cuando uno se hace mayor, la recuerda cada día, piensa cómo sería estar con ella, escuchar su voz y sentir sus abrazos. Solo quedan los recuerdos y el martirio de los pensamientos de no poder cambiar el pasado, de lo que debía haber hecho cuando ella todavía vivia.

Pienso que la madre es nuestro primer angel guardian que Dios nos da, desde pequeño ella está muy atenta a tu lado, preocupada de tu alimento, de tu sonrisa, tus muecas, todo ella es para ti, cuando creces ella se preocupa siempre de ti hasta que un día se nos va. Muchas veces nos molesta sus continuas preocupaciones, hasta cuando somos viejos, ella está contigo y muchas veces ni siquiera la valoramos, no la visitamos o somos indiferentes.

Así querido lector, HOY ES EL DIA DE TU MADRE, VE Y DALE TU CARIÑO, y cada día tambien.

Rafael Arriaza, es Chileno / Español, MBA en Economía por la U. Autónoma de Madrid y Empresario en Chile

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